lunes, 14 de marzo de 2011

El Imperio Ruso.

El Imperio Ruso era un gigante territorial y demográfico muy atrasado desde el punto de vista social, político y económico:

Era la única gran potencia que aún no contaba con un régimen parlamentario.

La servidumbre de los campesinos no fue abolida hasta 1861.

A finales del siglo, Rusia emprendió una rápida industrialización que provocó graves tensiones sociales. El signo más visible de la modernización fue la construcción de ferrocarriles como el transiberiano, que unía Moscú con el Pacífico.

Las ambiciones del Imperio Ruso se dirigían hacia Europa Oriental, Asia Central y Extremo Oriente. En la primera de esas zonas su expansión chocaba con austríacos y turcos, mientras que en las otras dos suscitaba el recelo de británicos y japoneses.


El Imperio Austro-Húngaro.

La doble derrota de Austria en 1866 supuso el fin del sueño de la Gran Alemania y la pérdida de sus últimas posesiones en Italia: desde entonces, la monarquía de los Habsburgo proyectó sus ambiciones hacia los Balcanes, donde rivalizarían con Rusia por el reparto de los restos el Imperio otomano en Europa.

La crisis interna se resolvió a través del Compromiso de 1867: el Imperio pasó a llamarse austro-húngaro, y se convirtió en una monarquía dual, unida por la persona del monarca, a la vez emerador de Austria y rey de Hungría. Pero, aunque detentaban el poder político, tanto austríacos como húmgaros eran minoría dentro del Imperio.

La mayor amenaza para la subsistencia del Imperio provenía de los nacionalismos separatistas de eslavos y otros grupos étnicos.

La Tercera Repúbica Francesa.

Tras la caída del Segundo Imperio francés, en París se proclamó la Tercera República. Francia se consolidó en las siguientes décadas como única potencia republicana del continente.

En política interior, se consumaba la división entre la izquierda (republicana y laica) y la derecha (clerical y aoturitaria), A final de siglo, la tensión estallaría con el caso Dreyfus, un escándalo de espionaje y corrupción militar que dividió a la sociedad y puso de manifiesto la fuerza del antisemitismo o racismo dirgido contra los judíos.

En política interior, la diplomacia impuesta por Bismarck supuso un peligroso aislamiento, del que no saldría hasta su acercamiento a Rusia, ya en la década del 1890. Al mismo tiempo se produjo una gran expansión colonial en ultramar.


El Segundo Reich Alemán.

A partir del 1871, el Segundo Reich Alemán se consolidó como la primera potencia continental.
Tras reconciliarse con Austria, el empeño de Bismark era aislar diplomáticamente a Francia para impedir su revancha por la pérdida de Alsacia y Lorena.

Su primer sistema de alianzas, que unía a Tres Emperadores ( el alemán, el austríaco y el ruso) fracaso por la cuestión de oriente ( es el nombre que se le daba a la competencia enre rusos y austríacos por repartirse los territorios del Imperio otomano en los Balcanes, frente al interés de Gran Bretaña por mantener la situación).

En la década de 1880 concertó la Triple Alianza con Austria-Hungría e Italia. Se aseguró también el apoyo ruso y la neutralidad de gran Bretaña, satisfecha por la renuncia de Bismarck a un imperio colonial. Berlín fue el centro diplomático mundial.

 En 1890, Bismarck fue separado del poder por el nuevo káiser Guillermo II, cuya torpe política desmontó en poco tiempo el sistema de alianzas.

Durante el último tercio del siglo, Alemania se industrializó de forma acelerada. Bismarck había introducido reformas para luchar contra la influencia del partido socialdemócrata alemán, el más poderoso de Europa.

domingo, 6 de marzo de 2011

La crisis del 1898 en España.

La pérdida de las colonias, y muy especialmente de Cuba, provocó una profunda crisis identitaria, social, política y cultural en España, dando paso a una época en la que manifestaciones culturales, como la Generación del 98 o el Regeneracionismo, se vieron marcados por la crisis y el contexto histórico, tratando entre otros temas la "Pérdida de personalidad histórica" de España.

En el contexto literario, aparece la Generación del 98. Uno de los escritores pertenecientes a esta Generación, Azorín, recordando sus años de juventud en unos artículos en ABC, en 1913, se refirió a varios escritores modernistas ( del movimiento denominado Modernismo, que ha día de hoy no difiere prácticamente en nada de la Generación del 98, son sinónimos) como por ejemplo: Unamuno, Pío Baroja, Maeztu, Rubén Darío, Valle-Inclán, Antonio Machado, incluso el mismo Azorín.
Estos escritores comenzaron a escribir en una vena juvenil hipercrítica e izquierdista que más tarde se orientará a una concepción tradicional de lo viejo y lo nuevo.

Estos escritores pertenecientes a dicha Generación compartían una serie de rasgos:

-Tenían edades parecidas (11 años de diferencia entre el mayor, Unamuno, y el más joven, Antonio Machado).

-En su juventud fueron socialistas o anarquistas.

-Eran amigos y realizaban tertulias en el Ateneo de Madrid y en las redacciones de periódicos y revistas.

-Les afectó al crisis de fin de siglo y el desastre del 98, sobre cuyos temas escribieron.

-Rompieron con el lenguaje realista del siglo XIX, y renovaron la lengua literaria, utilizando las propuestas modernistas.

El Modernismo literario tuvo su origen en Hispanoamérica, en la rebeldía de la juventud pequeño-burguesa. El máximo representante fue Rubén Darío. Las fuentes modernistas proceden del Romanticismo, rompiendo así con el Realismo.
Los escritores norteamericanos Walt Whitman y Edgar Allan Poe, y los españoles Bécquer y Rosalía de Castro fueron los "románticos" que sirvieron de modelo para el desarrollo de la literatura modernista.
Aparecieron dos tendencias de poesía francesa:

-El parnasianismo, que defendía el equilibrio y la perfección. Se resume con la fórmula "el arte por el arte", expuesta por T. Gautier.

-El simbolismo, influido por Poe, muestra el mundo interior del poeta. Es muy similar al Romanticismo. Entre sus cultivadores destacan Baudalaire, Verlaine y Rimbaud.

Refiriéndonos al estilo de la lengua literaria, se presentan la siguientes características:

-El léxico es muy sonoro, con abundantes adjetivos sensoriales y cultismos.

-Los recursos fónicos, la métrica, y los ritmos internos favorecen la musicalidad de los textos.

-Es frecuente el uso de sinestasias y símbolos.

-La renovación del lenguaje se produjo en el verso, en la prosa y el teatro.


Principales obras.

-Rubén Darío: "Azul" (1888) y "Prosas profanas" (1896).


-Azorín: "La voluntad" (1902) y "Antonio Azorín" (1903). De esta novela toma el seudónimo por su fuerte carga autobiográfica.


-Unamuno: "Niebla" (1914) y "San Manuel Bueno, mártir" (1931).


-Pío Baroja: gran escritor de trilogías. Las tres trilogías más importantes son "La lucha por la vida", "Tierra Vasca" y "La raza".


-Antonio Machado: "Soledades, galerías y otros poemas" (1907).